Pesa 7,5 kilogramos, mide 73,5 centímetros de alto y sus asas curvas le han dado el apodo más reconocible del fútbol europeo. La Orejona no es solo un trofeo: es un símbolo que condensa setenta años de historia competitiva, un objeto físico cuyas reglas de posesión reflejan la jerarquía del torneo y un icono cultural que, para millones de aficionados, representa la cúspide del fútbol de clubes. Más que un trofeo, la copa de la Champions League es el artefacto más codiciado del deporte rey.
Este artículo cuenta la historia del trofeo actual: quién lo diseñó, cómo se fabricó, quién puede quedárselo de forma permanente y por qué un objeto de plata se ha convertido en un referente visual tan poderoso como el propio himno del torneo.
Jürg Stadelmann y el encargo de 1966: cómo nació el trofeo actual
El trofeo que hoy levantan los campeones de Europa no es el original. La primera Copa de Campeones de Europa, entregada al Real Madrid en 1956, era un diseño más sobrio que la UEFA sustituyó en 1967 tras conceder al Real Madrid la posesión permanente del primer trofeo como reconocimiento a sus seis títulos, que superaban ampliamente el umbral de cinco victorias establecido por la normativa. El encargo de un nuevo trofeo recayó en el orfebre suizo Jürg Stadelmann, cuyo taller en Berna produjo la pieza que, con modificaciones menores, sigue siendo hoy la copa más reconocible del fútbol mundial.
Stadelmann diseñó un trofeo de plata con dos asas grandes y curvadas que le dan un perfil inconfundible — precisamente esas asas, que recuerdan a orejas cuando se miran de frente, originaron el apodo «la Orejona» en el mundo hispanohablante. La copa mide 73,5 centímetros de alto, pesa 7,5 kilogramos y está fabricada en plata de ley con un baño que le otorga su brillo característico. En la base se graban cada año el nombre del club campeón y la fecha de la final, lo que convierte al trofeo en un registro físico de la historia del torneo.
El diseño de Stadelmann respondía a una necesidad práctica de la UEFA: crear un trofeo lo suficientemente imponente para representar la máxima competición continental, pero lo bastante manejable para ser levantado por un capitán en el césped sin riesgo de que se le cayera. La solución fue elegante: las dos asas no solo definen la estética del trofeo sino que funcionan como agarraderas, permitiendo que el capitán lo eleve por encima de su cabeza con un gesto que, repetido durante décadas, se ha convertido en una de las imágenes más icónicas del deporte. El torneo para el que fue creado ha crecido hasta los 189 partidos por temporada en el formato actual, pero la copa sigue siendo la misma que Stadelmann entregó hace casi seis décadas.
La regla de las cinco victorias: quién se queda con el original
La UEFA estableció una norma que vincula la posesión permanente del trofeo al rendimiento histórico del club. Cualquier equipo que gane cinco Champions League en total o tres consecutivas tiene derecho a quedarse con una réplica de tamaño completo del trofeo de forma permanente. El original regresa siempre a la UEFA tras la ceremonia de entrega y es custodiado en la sede de Nyon (Suiza) hasta la siguiente final.
Solo seis clubes en la historia han cumplido al menos una de las dos condiciones. Real Madrid, con quince títulos y dieciocho finales disputadas, fue el primero en obtener la posesión permanente (con el trofeo original en 1966) y ha cumplido ambas condiciones en múltiples ocasiones. AC Milan (7), Bayern Múnich (6), Liverpool (6), Barcelona (5) y Ajax (4, con tres consecutivas en 1971-1973) completan la lista de clubes con réplica permanente.
La norma tiene una dimensión simbólica importante: materializa la distancia entre los clubes que han acumulado éxitos europeos y los que han logrado victorias puntuales. Un campeón de una sola vez puede levantar el trofeo original en la noche de la final, pero debe devolverlo meses después. Para los clubes que cumplen la regla de las cinco, la réplica permanente es un recordatorio tangible de su pertenencia a la élite absoluta del fútbol continental, un objeto que ocupa un lugar de honor en sus museos y salas de trofeos.
La entrega del trofeo en la final sigue un protocolo estricto. El presidente de la UEFA lo coloca en un podio, y el capitán del equipo ganador lo levanta tras subir las escaleras. Desde 2013, la UEFA permite que el capitán retire una funda protectora del trofeo antes de levantarlo, un detalle escenográfico que añade un instante de anticipación a la ceremonia. Es un ritual breve —dura apenas unos segundos— pero cargado de significado: el momento en que las manos tocan la plata de Stadelmann es, para los jugadores que lo viven, la cristalización de meses de esfuerzo y años de carrera.
De copa de plata a símbolo global: por qué la llaman «la Orejona»
El apodo «la Orejona» es una creación del fútbol hispanohablante que ha trascendido fronteras lingüísticas. En España y Latinoamérica, el término se usa con naturalidad para referirse tanto al trofeo como a la propia competición, y su uso se ha extendido a medios de comunicación en otros idiomas que lo adoptan como referencia cultural. En inglés se habla simplemente de «the trophy» o «Big Ears» — una traducción directa del concepto visual que inspiró el apodo español. En Italia, la copa se conoce como «la coppa dalle grandi orecchie», confirmando que las asas de Stadelmann provocan la misma asociación visual en culturas distintas.
La potencia simbólica del trofeo se ha amplificado con la era de la televisión y las redes sociales. La imagen del capitán levantando la Orejona es, probablemente, el fotograma más reproducido del fútbol de clubes cada temporada, y la UEFA ha protegido esa imagen con celo: el trofeo aparece en el logo oficial de la competición, en las animaciones previas a los partidos, en el merchandising oficial y en prácticamente toda la comunicación visual del torneo.
Para los jugadores, la relación con el trofeo tiene una dimensión personal. Algunos, como Sergio Ramos o Marcelo, han protagonizado escenas virales al dejar caer la copa durante las celebraciones, un tipo de accidente que, lejos de dañar la mística del objeto, la refuerza: la Orejona es tan codiciada que hasta cuando se cae genera titulares. Otros, como Cristiano Ronaldo o Ancelotti, han posado con ella en contextos privados que luego se han filtrado a las redes, lo que demuestra que, incluso para quienes la han levantado múltiples veces, tocar ese trofeo sigue significando algo.
