Antes de que comience la temporada regular, antes de que los equipos disputen su primer partido de liga, la UEFA ofrece un aperitivo que enfrenta a los dos últimos campeones del fútbol europeo de clubes: el ganador de la Champions League contra el ganador de la Europa League. Es la Supercopa de Europa, el primer título de la nueva temporada, un partido único que funciona como prólogo oficial de la campaña continental y como termómetro del estado de forma de dos equipos que, semanas antes, celebraban títulos en competiciones distintas.
Este artículo explica el origen y el formato de la Supercopa, repasa su palmarés y analiza la relación entre ganar la Champions y completar lo que muchos consideran el doblete europeo por excelencia.
Origen y formato: del doble partido a la sede única
La Supercopa de Europa nació en 1972 por iniciativa del periodista neerlandés Anton Witkamp, que propuso un enfrentamiento entre el campeón de la Copa de Europa y el ganador de la Recopa de Europa. La UEFA adoptó la idea y el primer partido enfrentó al Ajax de Cruyff contra el Rangers de Glasgow. En sus primeras décadas, la competición se disputaba a doble partido — ida y vuelta —, con cada equipo actuando como local en una de las dos jornadas. Ese formato otorgaba una cierta ventaja al equipo con mejor diferencia de goles en el global, pero también generaba problemas logísticos: coordinar dos partidos adicionales en agosto, cuando los calendarios de pretemporada ya estaban saturados, resultaba cada vez más complicado.
En 1998, la UEFA sustituyó la Recopa de Europa por la ampliación de la Copa de la UEFA (hoy Europa League), y la Supercopa pasó a enfrentar al campeón de la Champions contra el de la Europa League. El cambio de formato llegó en 2013, cuando el partido se convirtió en un encuentro único disputado en sede neutral. Desde entonces, varias ciudades han acogido la Supercopa con carácter rotativo: Praga, Cardiff, Tallin, Estambul, Budapest, Belfast, Helsinki, Atenas y Varsovia figuran entre las sedes recientes. La elección de ciudades de menor tamaño es deliberada: la UEFA utiliza la Supercopa como herramienta para llevar fútbol de alto nivel a mercados que rara vez acceden a finales de Champions o Europa League.
El formato actual es sencillo: un partido de noventa minutos, con prórroga y penaltis si es necesario. El vencedor se lleva el trofeo y un ingreso económico que, aunque modesto comparado con los premios de la Champions League, forma parte del circuito financiero de la UEFA. Según el informe financiero de la UEFA para la temporada 2024/25, los ingresos totales de los torneos de clubes masculinos alcanzaron los 4.400 millones de euros, una cifra que incluye la Supercopa dentro del paquete global de derechos. La competición funciona como una pieza más del ecosistema económico de la UEFA, aunque su peso financiero sea marginal respecto al de la Champions.
Palmarés: los clubes que más Supercopas han levantado
El palmarés de la Supercopa de Europa está dominado, como era de esperar, por los mismos clubes que lideran el ranking de la Champions League. Real Madrid encabeza la lista con seis títulos, seguido del AC Milan y el Barcelona con cinco cada uno. Bayern Múnich y Liverpool suman cuatro, y el Atlético de Madrid —ganador de tres Europa League que se tradujeron en presencias en la Supercopa— acumula tres.
Lo que distingue a la Supercopa del palmarés de la Champions es la presencia más notable de campeones de la Europa League. Clubes como el Atlético de Madrid, el Sevilla o el Chelsea han ganado Supercopas partiendo de su condición de campeones de la segunda competición continental, lo que demuestra que el formato de partido único ofrece una oportunidad real al equipo teóricamente inferior. El Atlético de Simeone, por ejemplo, ganó la Supercopa de 2018 tras vencer al Real Madrid 4-2 en Tallin, una actuación que contradecía la jerarquía habitual entre ambos clubes en el contexto europeo. El Sevilla, club récord de la Europa League con siete títulos, ha utilizado esa competición como trampolín recurrente hacia la Supercopa, aunque sus resultados en el partido contra el campeón de la Champions han sido desiguales.
El porcentaje de victorias de los campeones de la Champions frente a los de la Europa League en la Supercopa es ligeramente superior al 50%, lo que indica que el partido es más competitivo de lo que la diferencia de nivel entre ambos torneos sugeriría. La razón es contextual: la Supercopa se disputa en agosto, cuando los equipos aún están en fase de puesta a punto, y el campeón de la Champions suele llegar con menos pretemporada tras haber jugado la final en mayo o junio. Además, la motivación no siempre es equivalente: para el campeón de la Europa League, ganar la Supercopa es un logro extraordinario que valida su temporada anterior; para el campeón de la Champions, puede ser percibido como un partido menor dentro de un calendario repleto de compromisos más relevantes.
Ganar la Champions y luego la Supercopa: ¿quién completó el doblete europeo?
Completar el doblete Champions + Supercopa no es automático. De los campeones de la Champions que disputaron la Supercopa entre 2013 y 2025, aproximadamente la mitad perdieron el partido. El Real Madrid, pese a su dominio en la Champions, ha perdido varias Supercopas, incluyendo la de 2018 contra el Atlético y la de 2022 contra el Eintracht Frankfurt (ganador de la Europa League), un resultado que demostró que el formato de partido único puede producir sorpresas incluso contra el equipo más exitoso de la historia.
El PSG, campeón de la Champions 2025, disputará la Supercopa 2025 como favorito teórico, pero su historial en el torneo es inexistente: el club no había ganado antes un título continental que le diera acceso a esta competición. Su rival será el ganador de la Europa League 2025, en un partido que funcionará como la primera prueba de si el campeón de Múnich puede mantener su nivel competitivo con el inicio de una nueva temporada.
La Supercopa, según datos del informe financiero de la UEFA, forma parte del paquete de distribución que incluye la Champions League y que en la temporada 2024/25 representó el 74,4% del total del pul de reparto entre todas las competiciones de clubes. Para los clubes participantes, el incentivo económico es secundario; lo que importa es empezar la temporada con un título que refuerce la confianza del vestuario y confirme que el ciclo ganador no se ha interrumpido. El primer título de la nueva temporada no decide nada definitivo, pero sí establece el tono de lo que vendrá después.
