Durante décadas, el fútbol europeo fue un producto de nicho en Estados Unidos, relegado a canales secundarios y horarios imposibles. Esa realidad ha cambiado de forma acelerada en los últimos años, y la Champions League se ha convertido en el buque insignia de esa transformación. Los récords de audiencia en CBS, el crecimiento de las plataformas de streaming y la presencia cada vez mayor de futbolistas norteamericanos en clubes europeos han hecho que la Orejona cruce el Atlántico con una fuerza comercial que pocos anticipaban hace una década.
Este artículo analiza las cifras de audiencia de la Champions League en Estados Unidos, la estrategia de la UEFA para posicionar el torneo en el mercado americano y el debate sobre si el fútbol europeo puede llegar a competir con las grandes ligas norteamericanas en atención mediática.
Récord en CBS: 1,278 millones para una semifinal y +24% de crecimiento
La temporada 2024/25 confirmó una tendencia que llevaba años gestándose. Según datos publicados por Goal.com con fuente de CBS Sports, la semifinal entre Inter y Barcelona atrajo una audiencia media de 1,278 millones de espectadores en CBS, estableciendo un récord para partidos no finales de la Champions League emitidos en inglés en EE.UU. El pico de audiencia, alcanzado durante la prórroga, llegó a 1,735 millones. La cifra supuso un crecimiento del 24% respecto a la mejor audiencia semifinal del año anterior.
El dato es relevante no solo por su magnitud absoluta —modesta si se compara con los 115 millones de la Super Bowl— sino por su tendencia. En 2019, las audiencias de la Champions en CBS rondaban los 500.000 espectadores en partidos regulares. En cinco años, esa cifra se ha más que duplicado, y los partidos con presencia de equipos con seguidores hispanos o con estrellas reconocibles en EE.UU. (Messi cuando estaba en el Barcelona, Haaland en el City, Mbappé en el PSG) generan picos adicionales que superan ampliamente la media.
El crecimiento estadounidense forma parte de una tendencia global. Según datos de SuperSport y Nielsen Sports, los espectadores únicos del torneo aumentaron un 57% a nivel mundial durante la primera mitad de la temporada 2024/25, impulsados por el nuevo formato suizo que generó más partidos relevantes cada jornada. En EE.UU., ese efecto fue especialmente pronunciado: más encuentros televisados en horarios de tarde (las 15:00 hora del Este, cuando la jornada laboral empieza a relajarse) ofrecieron al público americano una ventana de acceso que no existía con el formato anterior.
La estrategia de UEFA en Norteamérica: derechos, horarios y expansión
La UEFA no ha dejado al azar la conquista del mercado estadounidense. La decisión de adjudicar los derechos televisivos a CBS en 2020 —un acuerdo ampliado en 2024 por varios años más y por una cifra significativamente superior al contrato original— fue un movimiento estratégico calculado. CBS no solo emite partidos en su canal principal y en CBS Sports Network, sino que ofrece cobertura completa a través de Paramount+, su plataforma de streaming, lo que permite a los suscriptores acceder a todos los partidos de la Champions League en directo y bajo demanda.
La apuesta por el streaming es crucial en el contexto estadounidense. A diferencia de Europa, donde la televisión de pago tradicional sigue dominando la distribución deportiva, en EE.UU. las plataformas digitales captan a un público más joven y diverso que consume deporte de forma fragmentada: no necesariamente en directo, no necesariamente completo, pero con una fidelidad creciente si el contenido les engancha. La Champions League, con sus partidos de noventa minutos, sus resúmenes viralizables y su estética de evento global, encaja naturalmente en ese modelo de consumo.
Los horarios siguen siendo el mayor obstáculo. La mayoría de los partidos de la Champions se disputan entre las 21:00 y las 23:00 hora centroeuropea, lo que equivale a las 15:00-17:00 en la costa este y las 12:00-14:00 en la costa oeste. Para los partidos de fase de liga entre semana, esos horarios son difíciles para el público laboral, aunque Paramount+ compensa la limitación con repeticiones y contenido complementario. La UEFA ha explorado la posibilidad de programar partidos en horarios más tardíos para favorecer al mercado americano, pero de momento la prioridad sigue siendo el público europeo, que genera la inmensa mayoría de los ingresos televisivos.
¿Puede la Champions competir con la NFL en audiencia?
La respuesta directa es no, al menos no en la próxima década. La NFL genera audiencias de entre 20 y 25 millones de espectadores en partidos de temporada regular y supera los 100 millones en la Super Bowl. La Champions League, con sus 1,2-1,7 millones en su mejor partido de la temporada, opera en una escala completamente distinta.
Pero la comparación con la NFL es, en cierto modo, engañosa. El fútbol europeo no necesita competir con el fútbol americano en audiencia bruta para ser comercialmente relevante en EE.UU. Lo que necesita es captar un segmento de mercado suficientemente amplio y fiel como para justificar contratos televisivos crecientes, y eso ya lo está consiguiendo. El público que consume Champions League en EE.UU. tiende a ser más joven, más urbano y más multicultural que el del fútbol americano, un perfil demográfico que los anunciantes valoran especialmente. Además, la Champions ofrece algo que la NFL no puede: conexión con una cultura deportiva global. Un aficionado en Nueva York que sigue al Real Madrid o al Barcelona comparte esa pasión con millones de personas en Madrid, São Paulo, Tokio y Lagos, una comunidad transnacional que amplifica el valor de marca del torneo más allá de las cifras de audiencia locales.
El factor hispano es otro elemento que los análisis convencionales suelen subestimar. Más de 60 millones de personas en EE.UU. tienen origen hispano, y para una parte significativa de esa comunidad, el fútbol europeo — y especialmente la Champions League, con Barcelona y Real Madrid como protagonistas habituales — forma parte de su identidad cultural. Las emisiones en español de la Champions, a través de Univision y otras cadenas, generan audiencias adicionales que las cifras de CBS no capturan completamente, lo que sugiere que la audiencia real del torneo en EE.UU. es mayor de lo que los datos en inglés indican.
La Champions League ha encontrado en Estados Unidos un mercado en expansión donde el techo aún está lejos de alcanzarse. Como señaló Luca Bordin, de Nielsen, las retransmisiones deportivas en directo mantienen un atractivo que ningún otro formato de entretenimiento puede replicar. Esa premisa, válida en Europa, se aplica cada vez más en un mercado americano donde el fútbol ha dejado de ser exótico para convertirse en parte del paisaje deportivo cotidiano. La Orejona cruza el Atlántico con datos que respaldan un crecimiento sostenido, y las proyecciones de los analistas de medios sugieren que la tendencia no se detendrá mientras la calidad del producto y la accesibilidad sigan mejorando.
